

La actividad física es uno de los pilares del cuidado de la diabetes. Junto con una alimentación equilibrada, el monitoreo de la glucosa, el tratamiento indicado y los controles médicos, mantenerse activo puede ayudar a mejorar la respuesta del cuerpo a la insulina y favorecer niveles de glucosa más estables.
Hacer ejercicio no significa necesariamente asistir a un gimnasio o completar rutinas intensas. Caminar, bailar, nadar, montar bicicleta, realizar ejercicios de fuerza o simplemente reducir el tiempo que se permanece sentado también puede aportar beneficios.
¿Cómo ayuda el ejercicio a controlar la diabetes?
Durante la actividad física, los músculos utilizan glucosa como fuente de energía. Además, el movimiento puede mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que facilita que las células aprovechen la glucosa con mayor eficiencia.
Principales beneficios
• Ayuda a reducir los niveles de glucosa.
• Mejora la sensibilidad a la insulina.
• Favorece la salud cardiovascular.
• Fortalece músculos y huesos.
• Contribuye al bienestar emocional.
• Reduce el tiempo sedentario.
¿Cuánto ejercicio se recomienda?
Para la mayoría de los adultos, las recomendaciones generales proponen acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada. También se aconseja incorporar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana, siempre que sean seguros para la persona.
Tipos de ejercicio recomendados
• Ejercicio aeróbico: caminar, bailar, nadar o montar bicicleta.
• Ejercicio de fuerza: bandas elásticas, pesas ligeras o ejercicios con el propio cuerpo.
• Equilibrio: movimientos controlados y ejercicios con apoyo.
• Flexibilidad: estiramientos suaves y movilidad articular.
¿Cómo empezar de forma segura?
• Consulta con un profesional antes de iniciar una actividad nueva.
• Comienza con caminatas de cinco o diez minutos.
• Elige una actividad agradable.
• Establece días y horarios.
• Usa calzado cómodo.
• Registra tu progreso.
• Mantente hidratado según las indicaciones de tu profesional de salud.
Ejercicio y monitoreo de la glucosa
En determinadas personas, revisar la glucosa antes y después del ejercicio permite conocer cómo responde el organismo. Esto puede ser especialmente importante para quienes utilizan insulina, toman medicamentos que pueden producir hipoglucemia o realizan actividades prolongadas.
Hipoglucemia y ejercicio
Algunas señales pueden incluir temblor, sudoración, hambre repentina, mareo, debilidad, palpitaciones, confusión o irritabilidad. Ante estos síntomas, se debe detener la actividad y seguir el plan indicado por el profesional de salud.
¿Qué llevar durante la actividad física?
• Glucómetro.
• Tiras reactivas.
• Lancetas.
• Agua.
• Identificación médica.
• Teléfono.
• Un recurso para tratar una glucosa baja, según indicación profesional.
• Calzado cómodo.
Cuidado de los pies
Antes y después de la actividad, conviene revisar la presencia de cortes, ampollas, enrojecimiento, hinchazón o zonas dolorosas. También es importante utilizar calzado cómodo y consultar ante cualquier lesión que no mejore.
Conclusiones
El ejercicio es una herramienta importante para el control integral de la diabetes. Puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina, manejar la glucosa, proteger el corazón, fortalecer los músculos y favorecer el bienestar emocional.
No es necesario comenzar con rutinas intensas. Caminar unos minutos, reducir el tiempo sentado y aumentar progresivamente el movimiento puede ser un buen inicio.
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Fuentes verificadas
• Centers for Disease Control and Prevention.
• National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases.
• Organización Mundial de la Salud.
• American Diabetes Association.
• Redacción Web de Farmadiabetes.